Japón – Welcome back!. Tokyo

Han sido varios los momentos en este viaje en los que me he quedado imaginando donde exactamente me encuentro en el mapa del mundo. Una especie de google maps mental en el que imagino el mundo y de a poco me voy acercando al sitio donde estoy. Es un ejercicio que me gusta bastante y que no es la primera vez que lo hago. Me ayuda a comprender mis conquistas y a ser consciente de mis desplazamientos, hoy en Asia, otras veces por el mundo. Me ayuda a fantasear sobre los sitios que me gustaría conocer y cubrir en esta especie de viaje por la vida y por el mundo. Me ayuda a darme cuenta de las distancias físicas con mis seres queridos, en uno y otro país, en uno y otro hemisferio.

Durante uno de estos google maps mentales percibí que realmente estaba lejos de mis continentes habituales y de mis sitios de arraigo. Sin embargo, también me dio la impresión que estoy siempre cerca de todos los sitios que quiero estar y que esa idea de lejanía era falsa. De hecho nunca la he sentido!. 

Cuando pensé en todos los sitios que había visitado y me pregunté a cual de ellos le haría sin duda una segunda visita, rápidamente pensé en Japón. La excusa de la cercanía no tardó en alentar la fantasía de un regreso y Camboya era la excusa perfecta para acortar las dos semanas de estancia mínima que he querido dedicar a cada uno de los países del Asean. 

Japón ha sido realmente deslumbrante y acogedor durante el mes que pasé allí, por lo que entendí que fácilmente conseguiría repetir ese sentimiento conociendo el sur del país y sin lugar a dudas, repetir la maravillosa capital. Así que le dediqué nuevos 15 días!. 

De Tokyo podría continuar escribiendo como lo he hecho en los blogs pasados. Pero en este simplemente me gustaría compartir algunas fotos y reforzar ese sentimiento de confort y aprendizaje que me llevo de la cultura nipona. Sin duda me resultó mucho más fácil moverme y optar por los sitios que me habían quedado pendientes, y mucho más fácil me resultó comprender a los locales y relacionarme con ellos. Es verdad que se trata de una cultura llena de normas y procesos, muchas veces muy rígidos y estrictos, que llegan a frustrar a cualquier latino. Y sí, por más conocimiento y experiencia, pasé por esa frustración un par de veces. Pero más que por las normas que no consiguen eludir, por el simple hecho de ser consciente que dicha frustración provino del propio sentimiento del japonés de no querer defraudar al otro, en este caso, a mí mismo. 

 

 

 

 

 

 

Visitamos uno de los criadores más famosos del  mundo de la raza canina Akita Inu. El canil Shirai al suroeste de Tokyo, donde conocimos a los exportadores de los mejores ejemplares que van hacia Europa y América, y de donde salió el abuelo de Anja. 

 

Celso y Mr. Shirai

 

Deleites y pruebas gastronómicas!.

Con mi amigo Shige

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario